Comunidades indígenas y afrodescendientes de Michoacán denunciaron que, contrario al discurso oficial, persiste la falta de maestros rurales y servicios básicos en escuelas de al menos 20 comunidades del estado; el señalamiento lo realizó el Consejo Supremo Indígena de Michoacán, un órgano autónomo conformado por autoridades tradicionales de 80 comunidades, en un pronunciamiento fechado el 28 de enero de 2026.
“Iretecheri K´eri Kunkorhekua, el Consejo Supremo Indígena de Michoacán, consejo libre y autónomo, independiente de gobiernos, partidos políticos y órdenes religiosas”, afirmó que cientos de niñas y niños no reciben clases en preescolar, primaria y secundaria debido a la ausencia de docentes en comunidades como San Ángel Zurumucapio, Sevina, Aranza, Ichán, Charapan, Zacán y Tomendán, situación que, señalaron, ya fue notificada a la Secretaría de Educación del Estado. “¿Dónde queda su discurso de que en Michoacán hay ciclos escolares completos, si no hay maestros en las comunidades?”, cuestionaron.
Las comunidades señalaron que el proceso de asignación de plazas docentes a cargo de la Unidad Estatal del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros de Michoacán resulta ineficiente, lento y burocrático, lo que impide que el personal llegue a tiempo al inicio del ciclo escolar. Indicaron que, ante la falta de docentes, quienes permanecen en las escuelas duplican funciones o dejan aulas vacías, mientras que egresados de las escuelas normales no son incorporados al sistema educativo, pese a que “las comunidades sí los requieren y necesitan”.
Además, denunciaron que numerosos centros educativos carecen de infraestructura básica, con planteles sin muros firmes, techos adecuados, agua potable o sanitarios dignos, conocidos como “escuelas de palitos”, y que existen escuelas sin clave oficial desde hace más de una década. El Consejo Supremo Indígena de Michoacán afirmó que el gobierno estatal no reconoce los derechos colectivos en materia educativa ni el sistema intercultural, y exigió materiales en lengua materna y el reconocimiento de una educación directa y autónoma para los pueblos originarios.
Iretecheri K´eri Kunkorhekua, el Consejo Supremo Indígena de Michoacán #CSIM, consejo libre y autónomo, independiente de gobiernos, partidos políticos y órdenes religiosas, conformado por autoridades tradicionales de 80 comunidades de los Pueblos P’urhépecha, Otomí o Hñahñú, Matlazinca o Pirinda, Nahuatl y Afromexicanos, manifestamos conjuntamente lo siguiente:
Denunciamos públicamente, que contrario al discurso oficial educativo, en la práctica, en Michoacán si nos faltan maestros rurales, más de 20 comunidades carecen de profesores de distintos niveles educativos básicos, entre ellas San Ángel Zurumucapio, Sevina, Aranza, Ichán, Zopoco, Acachuén, Opopeo, Turícuaro, Charapan, Zacán, Tomendán y El Ticuiz, situación que en tiempo y forma se ha informado a la Secretaría de Educación del Estado.
Debido a la burocracia, omisión o incapacidad de las instituciones educativas, cientos de niños en los pueblos indígenas hoy no tienen clases en preescolares, primarias y secundarias, por lo que persiste la falta de profesores rurales ¿Dónde queda su discurso de que en Michoacán hay ciclos escolares completos, si no hay maestros en las comunidades?
El proceso de asignación de plazas, gestionado por la Unidad Estatal del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros de Michoacán denominado comúnmente #UESICAMM, es ineficiente, las plazas no se asignan a tiempo para el inicio del ciclo escolar debido a procesos lentos y extremadamente burocráticos, en síntesis, el UESICAMM no resuelve, más bien complica y ralentiza los procesos, ante la falta de docentes, los que hay tienen que duplicar funciones en el mejor de los casos, o si no, de plano los estudiantes se quedan sin atención y las aulas vacías ¿Dónde está los egresados de las normales del estado? Las comunidades si los requieren y necesitan.
De igual forma, otra vez contrario a las declaraciones gubernamentales, diversos centros educativos mantienen una infraestructura precaria, esto es sin muros sólidos, techo firme, servicios de agua potable o sanitarios dignos, las llamadas “escuelas de palitos” como en el caso de las comunidades de Naranja de Tapia, Opopeo o San Angel Zurumucapio, también hay escuelas que les falta su asignación de clave desde hace 10 años como es el caso de San Francisco Uricho.
Declaramos que el Gobierno de Michoacán no ha reconocido los derechos colectivos en materia educativa de los pueblos indígenas, toda vez que aún no hay un reconocimiento oficial del sistema intercultural, como acontece con las secundarias indígenas en Santa Fe de la Laguna o en Huáncito, además de que el 50% de los estudiantes de educación indígena no tienen los materiales educativos en lengua materna y acordes al contexto de las comunidades, Finalmente, una tarea histórica pendiente para los pueblos autónomos, es que puedan tener sus propias instituciones educativas y que el Estado mexicano les reconozca sus propios planes y programas, lo que denominamos la educación directa y autónoma.





