Comuneros y representantes de comités de defensa ambiental denunciaron la tala clandestina, la explotación irregular de resina y la contaminación de manantiales en la zona sur de Morelia y oriente del municipio de Villa Madero, hechos que atribuyen a grupos delictivos que operan en la región.
En rueda de prensa, el coordinador de los Comités de Defensa Ambiental del municipio de Madero, Guillermo -Memo- Saucedo, alertó que en la zona se están devastando bosques completos mientras las autoridades no han logrado frenar las actividades ilegales.
De acuerdo con la denuncia, camiones cargados con trozos de madera bajan por las noches desde la sierra, aproximadamente entre las 22 y 24 horas, utilizando rutas que pasan por Tumbisca, El Palmar, la carretera de La Escalera y posteriormente hacia Los Fresnos con dirección a Ciudad Hidalgo.
“Están acabando con todo. Son zonas de manantiales de donde baja agua hacia Morelia, hacia Huetamo, hacia Turicato, incluso hacia otras regiones”, señaló Saucedo.
El activista agregó que además de la tala clandestina, los grupos que operan en la zona han comenzado a contaminar los manantiales.
Relató que el pasado domingo 8 de marzo detectó contaminación en un ojo de agua ubicado dentro de su propiedad, a unos 40 o 50 metros de su vivienda, del cual su familia se abastece para consumo.
Al revisar el sitio, dijo haber encontrado rastros de una sustancia aceitosa con olor a gasolina o petróleo.
“Cuando fui a sacar la muestra del agua me quedó aceite en los dedos. Para mí es aceite quemado, pero necesitamos que se haga un estudio para saber exactamente qué es lo que tiraron”, explicó.
Saucedo advirtió que el manantial abastece a otras zonas aguas abajo, por lo que existe preocupación entre comunidades cercanas ante la posibilidad de que se esté contaminando el agua que consumen.
Los comités ambientales también denunciaron que en la región existe control ilegal sobre actividades forestales y productivas, como la explotación de resina y la comercialización de madera.
Según el dirigente comunero, a los resineros les redujeron el precio de compra del kilo de resina de 25 a alrededor de 16.50 pesos, además de obligarlos a trabajar en predios que no son de su propiedad.
Estimó que al menos medio centenar de resineros trabajan en la zona junto cno sus familias, lo que implica que decenas de personas dependen directamente de esa actividad.
Durante la denuncia pública también se señaló que una sola persona controla alrededor de 2 mil hectáreas de bosque en la región sur de Morelia, tierras que son entregadas a terceros para su explotación bajo esquemas de trabajo a medias.
Los denunciantes pidieron la intervención de autoridades estatales y federales para investigar la tala clandestina, la contaminación de manantiales y la posible explotación ilegal de los trabajadores forestales.
Además, acusaron que aunque en ocasiones se realizan detenciones o aseguramientos en la zona, las acciones no han logrado frenar las actividades que continúan afectando los bosques y los recursos hídricos de la región.





