La Secretaría de Igualdad Sustantiva y Desarrollo de las Mujeres Michoacanas (Seimujer) destacó un cambio significativo en la procuración de justicia en la entidad, al atribuir el aparente incremento en los casos de violencia familiar a una mejora en los mecanismos técnicos de la Fiscalía para aplicar la perspectiva de género en la tipificación de los delitos.
Alejandra Anguiano González, titular de Seimujer, señaló que esta correcta clasificación es fundamental para prevenir los actos más graves de violencia contra las mujeres.
Anguiano González presentó un panorama estadístico en el que se observa una disminución en delitos como las lesiones dolosas —con casi 300 casos menos el año pasado—, mientras que los casos clasificados como violencia familiar han aumentado.
La funcionaria interpreta este movimiento estadístico no como un aumento de la violencia en sí misma, sino como un reflejo de una Fiscalía que está dejando de minimizar las agresiones en el ámbito íntimo.
La titular de Seimujer fue enfática al señalar que la antigua práctica de catalogar actos de violencia familiar como lesiones dolosas era un obstáculo para la justicia:
“Una de nuestras batallas más álgidas, más grandes que teníamos respecto al tema de cómo atender, cómo acompañar y cómo prevenir la violencia feminicida, es que la Fiscalía no minimizara un acto que claramente era como violencia familiar, como una lesión dolosa.”
Este cambio en la tipificación es visto como un avance estructural, ya que la violencia familiar conlleva una gravedad distinta a la de una lesión dolosa. Mientras que la primera ocurre en la intimidad del hogar y no puede ser mediada fácilmente, la segunda se consideraba un delito de despacho rápido y susceptible de acuerdos. La correcta clasificación asegura que el delito sea tratado con la seriedad que merece.
Alejandra Anguiano argumentó que atender de manera transversal y estructural las violencias feminicidas, cuyo último acto es el asesinato de una mujer, pasa necesariamente por fortalecer los indicadores iniciales como la violencia familiar, sexual o económica, ya que la dinámica de la violencia difiere en cada municipio.
Mirando hacia el futuro, la secretaria anticipó que la capacidad instalada para atender a las víctimas, especialmente con la expansión de los Centros Libres, podría generar un incremento inicial en las carpetas de investigación. Sin embargo, este aumento se considera positivo si conduce a la reducción de las muertes violentas de mujeres.
Sobre este punto, la funcionaria proyectó el impacto de la infraestructura de apoyo:
“Por supuesto que los números van a incrementar, pero ¿por qué? Ahora vamos a tener capacidad instalada, lo cual puede hacer que la violencia feminicida se vaya hasta abajo. Si logramos eso, sería algo, un factor muy predominante, porque estaríamos comprobando que los presupuestos con perspectiva de género son importantes.”





